Refinanciar la hipoteca consiste en cambiar las condiciones actuales de tu préstamo hipotecario por otras más favorables.
Vivimos un momento de grandes cambios en el mercado hipotecario. Los bancos están reduciendo los diferenciales de sus hipotecas variables al tiempo que encarecen sus tipos fijos.
Si tienes una hipoteca variable y temes que el euríbor siga al alza, es un buen momento para cambiar a tipo fijo y pagar una cuota estable. Si tienes una hipoteca fija, puedes cambiar de banco para intentar rebajar el tipo de interés. Estos son algunos ejemplos de refinanciación hipotecaria, te recomendamos que, si te encuentras una situación similar o quieres revisar tus condiciones por otros motivos personales o familiares, no aplaces mucho tu decisión, porque cada vez más bancos suben sus intereses fijos.
En este artículo te presentamos tres opciones para refinanciar tu préstamo hipotecario:
Se trata de una renegociación de las condiciones del préstamo con la entidad bancaria con la cual se ha contratado el crédito. Con una novación de crédito, puedes aumentar el periodo de pago por tu hipoteca, negociar una tasa de interés más baja o una prórroga sobre el principal. Para aquellos que han perdido su trabajo o tienen cualquier otra dificultad económica, la novación de crédito puede ser una buena solución. En el caso de una novación de crédito por cambio de titular estaríamos hablando de una subrogación de deudor.
Es importante comentar que la entidad financiera no tiene la obligación de aceptar tu solicitud de novación de crédito, aunque normalmente un prestamista prefiere negociar una modificación del préstamo antes de iniciar un proceso de ejecución de crédito hipotecario.
De acuerdo con los expertos, lo más indicado es contactar con tu entidad financiera antes de entrar en mora y exponer la necesidad de modificar las condiciones de tu hipoteca para seguir cumpliendo con tus obligaciones. De esta manera, muestras buena voluntad ante la entidad financiera y tu historial crediticio no se verá afectado con informes negativos.
La subrogación de acreedor consiste, básicamente, en traspasar tu hipoteca a otro banco para mejorar las condiciones que firmaste en su momento. Puedes contratarla para eliminar productos vinculados, ajustar los plazos de devolución, rebajar el tipo de interés o para cambiar de tipo variable al fijo sin necesidad de tener que cancelar tu hipoteca y formalizar una nueva.
Aunque debes saber que, con la subrogación de acreedor no podrás ni ampliar el capital de tu hipoteca ni añadir o eliminar titulares u otras garantías (como avalistas).
Esta opción consiste en contratar una hipoteca nueva con las condiciones que te interesen, y usarla para cancelar tu actual préstamo hipotecario. De este modo, podrás modificar cualquier aspecto que no te convenza de tu antigua hipoteca: titularidad, capital, plazo de amortización...
Esta alternativa puede ser conveniente si se consiguen unas condiciones muy ventajosas y el ahorro compensa los gastos asociados de la operación (tasación de la vivienda, comisión por amortización anticipada de la antigua hipoteca, gastos de cancelación registral o la comisión de apertura del nuevo préstamo).
Valora qué opción te conviene en función de las condiciones que quieras modificar. Habla con tu banco y después acude a otros bancos. Compara todas las opciones y elige la que te salga más a cuenta dependiendo de los costes asociados al cambio y de las condiciones que consigas con la refinanciación.
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