La clásica regla del 20% en fondos propios y 80% en préstamo hipotecario no es exactamente cierta, debemos tener en cuenta los gastos adicionales asociados a la compraventa (impuestos, notaría, registros).
Si estás dudando entre seguir de alquiler o comprar una vivienda, tienes que saber que para hacer frente a la compra de una vivienda no es suficiente que acudamos al banco y pidamos una hipoteca, puesto que es necesario que aportemos parte del capital.
Por norma general, las entidades financieras ofrecen financiación por el 80% del valor de tasación de la vivienda que queremos adquirir. Es decir, que debemos tener ahorrado al menos el 20% del precio del inmueble.
Pero cuidado, el comprador también tiene que asumir parte de los gastos asociados a la adquisición de una vivienda de obra nueva como son el impuesto de valor añadido (IVA) Notaría, Registro y Gestoría) y de la formalización de la hipoteca (Tasación), cuyo precio suele ser el 12% del valor del inmueble.
En definitiva, los expertos recomiendan tener ahorrado como mínimo el 32% del valor total del inmueble (20%+12%). Por ejemplo, si una persona quiere adquirir una vivienda con un precio de 200.000 euros y decide pedir una hipoteca para financiar su compra, necesitará tener ahorrados unos 64.000 euros (el 32% del valor del inmueble) para abonar la parte no cubierta por el préstamo más los gastos de compraventa.
Hay bancos que pueden prestar hasta el 90% o incluso el 100% del importe de la compra (no de los gastos) si el cliente le pide la hipoteca a través de un bróker hipotecario o si tiene un perfil excelente (aporta garantías extra, es funcionario, cobra unos ingresos muy elevados, etc.).
No obstante, esto no implica que estemos exentos de pagar nada. En el caso de las hipotecas 100% tendremos que hacernos cargo del coste de los trámites que supone la operación de compraventa. (12% del valor del inmueble).
Es imprescindible que el futuro hipotecado disponga de una situación laboral estable para asegurarse la concesión del préstamo hipotecario.
La cuota de una hipoteca viene determinada por tres variables, el importe final, el plazo de amortización de la deuda (a menor plazo, la cuota mensual será más alta) y el tipo de interés (fijo o variable)
El Banco de España recomienda que la cuota de una hipoteca no sobrepase el 30% o el 35% de los ingresos mensuales netos. Eso significa que, si una pareja ingresa 3.000 euros netos mensuales, las cuotas de su futura hipoteca no deberían sobrepasar los 1.050 euros al mes (35% de los ingresos).
En cualquier caso, antes de contratar una hipoteca es recomendable comparar entre las propuestas de las diferentes entidades bancarias. Además, es importante que conozcamos bien todos los términos del contrato y su significado antes de elegir la oferta más adecuada a nuestro perfil.
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